martes, 11 de noviembre de 2014

Historia oculta de la música: El canto gregoriano – Antecedentes (I)

¡Recordad!

Recordad cómo fue el sonido, la música, quien guió el destino de las otras artes durante muchos siglos.
Suele pasarse por alto la extraordinaria importancia que el denominado Canto Gregoriano tiene para la historia de la música. En él se ocultaron los últimos arcanos de la música de las grandes civilizaciones que sobrevivieron a la caída del mundo antiguo en el siglo V.



Para rastrear esos tesoros ocultos en el gregoriano habremos de hacer un estudio de sus antecedentes. Si seguimos ese rastro, que pocos se han atrevido a seguir tan lejos, acabaremos retrocediendo en el tiempo y viendo que los orígenes del canto llano se encuentran en la música cortesana faraónica que se entonaba dentro de las numinosas pirámides e incluso más allá, en la música que las sacerdotisas guardianas del saber de la antigüedad cantaban dentro de los increíblemente poderosos templos megalíticos de la prehistórica Europa occidental.

Pero antes de viajar tan lejos, me centraré en los antecedentes cercanos del gregoriano.



Los orígenes del canto gregoriano se encuentran ocultos tras una espesa bruma a través de la cual es difícil orientarse. Tras la caída del Imperio Romano y el fin del mundo antiguo la liturgia cristiana se extendía por extensas zonas de Europa, África y Asia. 



La falta de un poder centralizador hizo que el canto sagrado adoptara características diferentes según la región y así se formaron una multitud de escuelas:

-          Canto Ambrosiano

San Ambrosio, obispo de Milán (340-397 d.E.C.), trajo desde Bizancio (mientras el imperio romano intentaba no sucumbir ante la presión de los pueblos bárbaros) un regalo para occidente: el canto antifonal. Este canto encerraba fuertes ecos del antiguo canto bizantino. Podemos comprobarlo en los adornados melismas que entonaban sus cantores....


... desde el corazón de la Basílica de San Ambrosio:



-          Canto Romano Antiguo

La influencia oriental sigue su curso y del norte de la península italiana llegamos a su parte central, a Roma, la ciudad imperial. El canto romano antiguo sigue conservando una fuerte influencia bizantina, con restos incluso de polifonía oriental...



... cuyos melismas acariciaron la poderosísima cúpula del Panteón de Agripa, convirtiéndola en portal entre mundos:



-          Canto Beneventano

Llegamos finalmente al sur de la península italiana para oír el canto beneventano, muy ornamental, y donde seguimos vislumbrando que la sombra de la basílica de Santa Sofía y sus ecos orientales inundan la esencia de este canto litúrgico...


...cuyos arcanos yacen entre los muros de la Iglesia del Santísimo Salvador de Benevento:


-          Canto Visigótico

Simultáneamente al desarrollo de los tres cantos anteriores, se erigía el cuarto pilar del canto gregoriano en la península ibérica. Este canto es extremadamente particular ya que bebía de muchas y muy diversas corrientes: la ancestral tradición galicana relacionada con los druidas celtas, las iglesias norteafricanas y la influencia del canto árabe presente en la península. 


Cuando el cardenal Cisneros lo rescató del olvido, el canto visigótico volvió a entonarse en la Catedral de Toledo, haciendo que el templo se elevara en busca de un remoto pasado:




Bar-Gal, Gran Guardián del Metal Ancestral, miembro del Numinoso Círculo Atlante

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